Sirviéndose de tradicionales elementos de la literatura social y crítica, administrando tan magistralmente como siempre la información de lo que se ha de contar para que nunca deje de existir una zona de penumbra gloriosa, adaptándose sin esfuerzo a la psicología de una vieja criada, Cortázar intervino en otra historia rara, particular, sin explicaciones, y emotiva, contradictoria, entregada al claroscuro: invitando al lector de nuevo a participar, a preguntarse y apuntar una respuesta, porque si no la vieja criada quedará sola, lejos de nosotros, incomprendida. Frente a tanto relato y tanta novela explicativos , Cortázar intervenía como entre bambalinas, haciéndose notar poco y con mucho respeto por lo contado, por lo narrado y los narrados , compañero y camarada y amigo, nunca ejecutante, nunca falso traductor de lo dicho, nunca espía ni simulador en voz baja o declamador en malísima voz alta, nunca demiurgo, sino cómplice, entendedlo, ...