Teñido de una gran melancolía, este relato nos cuenta la historia de dos personas que no han sabido amarse, que no han sabido hablarse, que no han sabido acomodarse al otro, estar en el otro, ser con el otro. Ambos han soñado que el otro es diferente y se esfuerzan en amoldar al otro a lo que esperan de él, a como imaginan que debe ser, a como anhelan que sea. Es un cuento de amor y de desamor en el que la tristeza lo impregna todo, hasta los momentos alegres, que solo son una pausa entre dos tristezas. Realista, transparente, inquietante solo en la imaginación del lector y nunca en el texto, es uno más de esos relatos de Cortázar que gusta releer apenas has leído la última línea, porque tienes la sensación de que algo te has perdido, tiene que haber detalles que te has saltado, palabras con doble sentido o imágenes interpretadas erróneamente. Sin embargo, no hay manera de borrar esa tristeza, esa pequeña frustración que te invade cuando comprendes qu...
Los relatos de Cortázar están plagados de misterios, lo que posibilita mil interpretaciones. Buen ejemplo de esto es Silvia . En este relato, Cortázar retoma el tema del fantasma, tan común en la literatura fantástica, para crear a un personaje que solo los niños ven. Pero también un adulto, el narrador, que ha conservado algo de la visión propia de la primera infancia, cuando realidad y sueños son una misma cosa. Los demás adultos no ven a Silvia, no creen en ella, y consideran su existencia algo desdeñable y lerdo, simple como simple creen el mundo de los niños. Si Cortázar no explica es porque quiere que el lector participe, lee el cuento a su manera, no a una única manera cortazariana -la impuesta por el autor-: así, habrá quien vea en este relato una simple puesta en escena realista sin más y quien vea una puerta abierta a la otra realidad. Si elegimos esta vía, llegaremos a preguntarnos quién es Silvia, si en verdad los...
Sirviéndose de tradicionales elementos de la literatura social y crítica, administrando tan magistralmente como siempre la información de lo que se ha de contar para que nunca deje de existir una zona de penumbra gloriosa, adaptándose sin esfuerzo a la psicología de una vieja criada, Cortázar intervino en otra historia rara, particular, sin explicaciones, y emotiva, contradictoria, entregada al claroscuro: invitando al lector de nuevo a participar, a preguntarse y apuntar una respuesta, porque si no la vieja criada quedará sola, lejos de nosotros, incomprendida. Frente a tanto relato y tanta novela explicativos , Cortázar intervenía como entre bambalinas, haciéndose notar poco y con mucho respeto por lo contado, por lo narrado y los narrados , compañero y camarada y amigo, nunca ejecutante, nunca falso traductor de lo dicho, nunca espía ni simulador en voz baja o declamador en malísima voz alta, nunca demiurgo, sino cómplice, entendedlo, ...