La cuarta fase, de Olatunde Osunsanmi

 


   Efectista, exagerada, chirriante, desacomplejadamente ambiciosa, fría, pero también interesante película que, más allá de sus aciertos y defectos cinematógraficos, se acerca a un tema que inquieta: las abducciones extraterrestres. Producto de mentes heridas o de una realidad desasosegante, el tema no puede dejar indiferente a quien tiene la mente abierta y estima que la ciencia -la religión con más futuro de nuestro tiempo- no puede dar respuesta a todo. A mí esta película me arañó el sueño, me hincó un codo en el reposo y me empujó contra una pesadilla en la que di dos gritos contra la pared y contra los seres despiadados que cometen acciones tan crueles como las que se narran en el filme. Y por eso este comentario: más allá de los valores de esta ficción, o de sus carencias, están las imágenes intercaladas en que se muestran los supuestos hechos reales, las palabras del abductor, la firmeza con que actúa quien se cree un ser superior (aplíquese a los que no son extraterrestres, por supuesto, que también vale para enojarse y sulfurarse), y de ahí mi repulsa, mis gritos contra la pared, mis quejas en estas líneas que invitan a ver la película y a sufrir -no queda más remedio- con lo que en ella se cuenta. 

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